D+C Desarrollo y Cooperación (No. 1, Enero/febrero 2000, p. 8-14)


Internet en América Latina
Entre el comercio electrónico y la cabina pública

Roman Herzog


«Boom Internet en América Latina», «Latino Internet Revolution». Éstos y otros titulares parecidos circularon en muchos periódicos y boletines informativos de Internet a mediados del año pasado. Según analistas económicos, América Latina emergerá en los próximos años como la segunda región de más rápido crecimiento en el mercado global de Internet, a continuación del Sudeste Asiático. Y despierta el interés de las empresas más que cualquier otra región del mundo, no porque sea un mercado ya constituido, sino porque, desde el punto de vista empresarial, está en vías de formación.


«Boom Internet en América Latina», «Latino Internet Revolution». Éstos y otros titulares parecidos circularon en muchos periódicos y boletines informativos de Internet a mediados del año pasado. La comunidad latinoamericana de Internet crece a un ritmo inusitado. La venta de computadores alcanza cifras sin igual en el mundo. 15% de los hogares latinoamericanos está online a través de casi 6 millones de accesos de Internet. El comercio electrónico (e-commerce) avanza a pasos agigantados. Son las mismas empresas interesadas en magnificar el fenómeno Internet en Latinoamérica las que suelen difundir estas noticias. Es una forma de concitar la atención del mundo de la economía y las finanzas y de mejorar la cotización de sus acciones a través de los ingresos de publicidad. Queda oculto el hecho de que los usuarios latinoamericanos de Internet pertenecen en su mayoría a los sectores político y social.

Por encargo de Star Media Network Inc. - según datos propios, líder en servicios de Internet en América Latina -, el Laredo Group realizó en mayo de 1999 una encuesta entre 12.000 usuarios, con estos resultados: 67% de los usuarios tienen entre 18 y 34 años de edad; el 78% es de sexo masculino; igual porcentaje cuenta con estudios superiores; el 63% trabaja y el 61% posee tarjeta de crédito. Permanencia en Internet: 8,2 horas semanales, de las cuales un 90% corresponde al correo electrónico, seguido por la participación en foros de discusión o chats (75%), la «navegación» en el World Wide Web (www) (64 %), la búsqueda de información sobre productos (63%), las relaciones personales (59%) y la lectura de noticias (58%). Un 29% de los encuestados ha efectuado compras online y un 59 % piensa hacerlo en un futuro próximo.

En el estudio se destaca la existencia de 20 millones de usuarios de Internet de habla española y portuguesa como un importante mercado potencial, tanto que ocupa el segundo lugar, detrás de la comunidad de habla inglesa y delante de la alemana, francesa y japonesa. Se estima que pronto, los usuarios serán casi el doble: 34 millones. Según analistas económicos, América Latina emergerá en los próximos años como la región de más rápido crecimiento en el mercado global de Internet, a continuación del Sudeste Asiático. De ahí que despierte el interés de las empresas más que cualquier otra región del mundo, no porque sea un mercado ya constituido, sino porque, desde el punto de vista empresarial, está en vías de formación. Según las empresas, Internet está recién en sus inicios en Latinoamérica y su difusión podría quintuplicarse en los próximos tres años.

Star Media marcha a la cabeza de los proveedores de servicios online en América Latina, aunque ya tiene competidores en Brasil, México y Argentina. De éstos, algunos de los más importantes fueron comprados por Star Media en los últimos meses. El enorme déficit de esta empresa es atribuible a las citadas «inversiones». Pero tampoco sus competidores norteamericanos están inactivos: el servicio de Internet America-Online (AOL) y los buscadores Yahoo y Prodigy también buscan hacer pie en el mercado latinoamericano con ofertas en español y portugués. AOL, líder mundial en este campo y sin duda el más serio competidor de Star Media, lanzó en 1999 una ofensiva latinoamericana. Su finalidad es ocupar posiciones, primero en Brasil y luego en México y Argentina, tras haberlo hecho en países de menor envergadura, como Venezuela. También CompuServe, principal competidor de AOL antes de ser absorbido por éste, domina en amplios sectores del mercado latinoamericano, p. ej., un 22 por ciento del mercado mexicano. A su vez, AOL cuenta con una ventaja decisiva sobre su competidor Star Media: su servicio de Internet coopera en todo el mundo con distintas empresas de cable y televisión; además, tiene proyectada una fuerte expansión en Latinoamérica de su oferta de Internet por televisión y cable de fibra de vidrio. AOL anunció que no se detendrá a esperar a que mejore sustancialmente la infraestructura telefónica en los países latinoamericanos, sino que explotará ya el mercado «real», formado por una mayoría que, hoy como en el futuro próximo, no tendrá teléfono ni computadora, pero que posee un televisor. La utilización del cable de fibra de vidrio para Internet comenzó en Brasil en el otoño de 1999.


El mercado mundial de Internet

Desde principios de 1994, el mercado mundial de Internet se rige por el principio «the winner takes it all», esto es, unas pocas empresas con fuertes reservas financieras buscan adueñarse de los competidores más pequeños. Donde estos procesos de concentración son más evidentes es en el área de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC), lo cual no sólo es válido para Microsoft.

La venta a un consorcio internacional norteamericano del 35% del servicio online «El Sitio», concretada en Argentina por la suma de US$ 44 millones (junio de 1999) es presentada al mundo financiero argentino como prueba de la importancia y el potencial del mercado latinoamericano de Internet. No deja de sorprender a los analistas la suma pagada por una empresa que el año pasado apenas si facturó US$ 1 millón. Al hacerlo, pasan por alto uno de los factores determinantes del presente auge de Internet, pues lo que se vende no son tanto empresas o infraestructuras concretas, sino mercados o el acceso a ellos. Por eso, los consorcios internacionales no tienen inconveniente en pagar un poco más por un servicio online de dimensión exigua, si nos atenemos a su mero volumen comercial.

En Internet rigen otros parámetros económicos que en los sectores económicos tradicionales. Los servicios o buscadores de Internet se negocian en bolsa por cientos o aun miles de millones de dólares, pese al hecho de que la mayoría hace ya años que arrojan déficit. AOL alcanzó a fin de junio un valor bursátil de US$ 114.000 millones, más que el valor combinado de Time Warner, Time Mirror, New York Times y Washington Post. No es tanto un valor actual como un valor futuro al que todavía espera la prueba de fuego de la Bolsa.

Las inversiones en Internet suelen ser inversiones secundarias, es decir, las grandes empresas de comunicaciones invierten aquí poco o mucho, pero siempre «de paso», como para no desaprovechar la oportunidad. Lo cual plantea a los empresarios una serie de problemas totalmente nuevos, como ser, ¿a cuánto asciende el «tiempo Internet» necesario para imponer una marca online? ¿cuánto vale un empleado de Internet? ¿qué dimensiones tiene el mercado de Internet? Esto explica que en muchos casos impere un clima de lotería, como ocurre en los países, donde se compran millones de billetes de lotería, aunque en realidad sólo gana uno entre millones. Pero es justamente éste quien induce a los demás a seguir comprando billetes.

Pero como las inversiones también encierran riesgos para quienes las realizan, se entiende el tono agresivo con que la mayoría de los empresarios quieren inducir a la participación en Internet: «no salir, sino entrar en Internet» pareciera ser la consigna, debido a su temor de que los usuarios abandonen Internet o vuelvan la espalda a sus contenidos comerciales, eludiendo o aun ignorando a Internet como centro de compras.


¿Un «boom» en América Latina?

El supuesto auge explosivo del comercio Internet en América Latina no obsta a que este mercado sea dominio exclusivo de Estados Unidos. En 1998, las ventas via Internet en EEUU treparon a US$ 301.000 millones, más que la industria automovilística. Según la consultora IDC, el mismo año se vendieron en EEUU 2 millones de automóviles vía Internet. Un total de 80 millones de norteamericanos están online, lo que representa un 30% de la población. Para 1999, se calcula que las ganancias del e-commerce ascenderán a US$ 95.000 millones. Un 92% de esta suma quedará en Estados Unidos. Aunque más de la mitad (56%) del intercambio de datos en Internet tiene lugar fuera de EEUU, sólo representa el 26% del comercio electrónico. Ello pese al hecho de que el comercio electrónico crece en el mundo a razón del 45,8% anual. En América Latina, las ventas por Internet fueron en 1998 de sólo US$ 167 millones. Para las empresas, el e-commerce a la latina tropieza con los siguientes obstáculos: escasa difusión de la tarjeta de crédito, accesos caros, barreras aduaneras y costos de expedición demasiado altos. Asimismo, la mayor parte del comercio electrónico latinoamericano se realiza en Brasil. En São Paulo se ensaya actualmente la primera bolsa latinoamericana online. Diariamente se realizan en la Bolsa paulista 800 transferencias financieras por vía electrónica, lo que significa un 20% del volumen total negociado.

Pero el comercio electrónico no sólo plantea problemas inéditos a la economía. También los gobiernos latinoamericanos encaran desafíos insospechados, especialmente en materia de tributación, protección del derecho de autor, seguridad y validez jurídica del intercambio de datos en lo atinente a la protección de los datos y de la personalidad, fortalecimiento de los derechos del consumidor y respeto de la libre competencia. ¿Cómo castigar la defraudación fiscal y la fuga de capitales por Internet? Son todas cuestiones y áreas en que se carece todavía de una normativa. Lo que a su vez plantea la cuestión principal, de hasta qué punto son regulables estos aspectos dentro del Estado nacional, visto que uno de los rasgos salientes de Internet es precisamente la negación de las fronteras espaciales y temporales: en el «cyberspace» ya no existe el espacio nacional de comunicación, como tampoco el espacio económico nacional.

Sin negar que el lado económico de Internet asume creciente importancia en América Latina, se carece aún de datos concretos sobre los efectos económicos, políticos, sociales y culturales de esa evolución. De los numerosos estudios internacionales realizados en los últimos años, ninguno ha confirmado la hipótesis tantas veces citada, de una correspondencia entre el desarrollo de Internet y el desarrollo económico. Pasarán décadas antes de que la ciencia tenga la posibilidad de analizar los resultados de mediciones concretas. Esto no debe sorprendernos, visto que cinco años atrás, Internet era todavía un sector marginal, al servicio de los militares, los gobiernos y los académicos. La rapidez del cambio y el crecimiento explosivo de Internet no sólo plantean problemas a la ciencia; también las empresas parecen abrumadas por este fenómeno. Sin embargo, ello no impide que siga imperando la visión «tecno-optimista» de Internet como generador de empleo, mercado del futuro y cúralotodo social.


Más allá del pretendido «boom»

Al margen de este pretendido «boom» económico, conviene precisar a qué realidades se alude cuando se habla de Internet. El uso de Internet va unido a requisitos tanto materiales como inmateriales: computador, módem, teléfono, un suministro normal de corriente y un punto de acceso próximo, esto último a condición de que las tarifas telefónicas, ya de por sí elevadas, no suban aún más. La computerliteracy y la alfabetización son otros dos requisitos para el uso de los nuevos medios de comunicación. Saber inglés no es tan decisivo en América Latina como en otras regiones del mundo, por el gran número de contenidos en español y portugués que se ofrecen en la red. Aun así, todos los sectores mencionados presentan carencias en América Latina, lo mismo que condiciones muy diferentes a las de Europa y EEUU.

La ausencia casi total de datos confiables sobre el grado de «informatización» de una sociedad impide medir con exactitud el grado de penetración de los ya citados requisitos de la «sociedad de información». Continuamente se barajan cifras para demostrar la importancia grande o pequeña de Internet en cada uno de los países. Esta «guerra de cifras» la libran consultoras que se valen de disímiles métodos de cálculo y prognosis. En el caso de América Latina, las estadísticas más citadas provienen de International Data Corporation (IDC), NUA Internet Surveys y Dataquest, así como de Network Wizards y la Inter-American Biodiversity Information Network (IABIN). De estas consultoras, IABIN, Dataquest y Network Wizards basan sus cálculos en estudios propios y en sondeos hechos al azar. Pero ni en los países del Sur, ni tampoco en los del Norte se sabe cuántos ordenadores, servidores, conexiones (accounts) y usuarios de Internet hay realmente, dada la imposibilidad de averiguar su número exacto. De ahí que todas las estadísticas deban ser tomadas con suma cautela.

La mencionada carencia de datos exactos puede suplirse recurriendo a una escala, producto de la combinación de diferentes fuentes de datos, dentro de la cual podrían moverse las cifras reales.


Datos básicos de Internet:
hosts y usarios

Aunque de un año a esta parte Internet dejó de crecer en forma exponencial, las cifras continúan siendo por demás elocuentes. Así, Internet creció de 213 hosts y varios miles de usuarios, en agosto de 1981, a más de 43 millones de hosts en enero de 1999. Dentro de estas operaciones con números, la más confiable alude al número de hosts o servidores de Internet, que Network Wizards da a conocer dos veces al año, basada en un sondeo electrónico automatizado que aun así tiene su aspecto cuestionable. Concretamente, Network Wizards cuenta los hosts en cada uno de los «Top-Level-Domains» (TLD). Un «Top-Level-Domain» es la abreviatura al final de una dirección Internet (p. ej. «de» = Alemania). Estos TLD se asignan a países individuales, con sólo seis excepciones: los TLD de empresas comerciales (xy.com), organizaciones (xy.org), institutos educativos (xy.edu), instituciones gubernamentales (xy.gov), organizaciones informáticas (xy.net) y organizaciones internacionales de menor importancia (xy.int) no se adjudican a países, sino que, al menos teóricamente, están abiertos a todo el mundo. De hecho, estos TLD se usan casi exclusivamente en EEUU, por la siguiente razón: los mencionados seis TLD se introdujeron en EEUU antes que los Top-Level-Domains por país, de ahí que ahora sean mucho más populares que el TLD «us» asignado a ese país. En la mayoría de las estadísticas basadas en las cifras de Network Wizards, estos seis TLD son adjudicados a EEUU, pese al hecho de que una pequeña parte de las direcciones también se usan en otros países industriales. En comparación con los países industriales occidentales, que en enero de 1999 concentran casi el 95% de los hosts mundiales, las restantes regiones del mundo sólo ocupan un lugar marginal. Con 1,13%, América Latina va detrás de los países del Sudeste Asiático (1,8%), pero muy delante del Oriente Cercano y Medio (0,38%) y frica (0,36%). Estas cifras son todavía más elocuentes midiéndolas con criterio demográfico. Así, en julio de 1999 había en Latinoamérica 7,65 ordenadores por cada 10.000 habitantes, en comparación con sólo 0,6 en Asia Oriental/Pacífico, 2,32 en el frica subsahariana y 0,23 en el Cercano Oriente y norte de frica (Banco Mundial 1999).

De esto se deduce que América Latina tiene un número de hosts muy superior al de las otras regiones del llamado «Tercer Mundo». Sin embargo, estas estadísticas son tan generales que ocultan la existencia, en cada una de estas regiones, de agudos desniveles entre los países que las componen. Sólo tres países, Brasil, México y Argentina, tenían 394.160 de los 486.795 hosts latinoamericanos (enero de 1999), lo que equivale al 81% de los servidores de Internet en Latinoamérica. Aún así, todos los países latinoamericanos y del Caribe, con la sola excepción de dos pequeñas naciones insulares, están conectados a Internet.

Pero este desarrollo no siempre es lineal. Si bien la tendencia general es ascendente, hay países donde el número de hosts no crece, sino lo contrario. Algunos países se conectan por un tiempo (p. ej., mientras una organización de ayuda para el desarrollo ejecuta en ellos determinado programa), para meses después volver a desconectarse de la autopista internacional de datos. Puede decirse que las obras en la autopista de datos empiezan y terminan más rápidamente que en una autopista propiamente dicha.

Aunque el número de servidores de Internet puede dar una idea acerca de la posibilidad teórica de acceso a Internet, nada dice sobre el número de usuarios conectados con su accounts a los respectivos hosts, es decir, la gente que realmente usa la «red de redes». En ningún otro sector de Internet las estimaciones son tantas y tan disímiles como en éste, según que los cálculos sean más o menos aventurados o cautelosos.

IDC, p.ej., dio en diciembre de 1998 una cifra estimativa de 5,7 millones de usuarios de Internet en América Latina, lo que supone el 1,32% de la población total. Igual cifra ya había sido dada en julio de 1997 por la consultora privada Star Media. Según la misma Star Media, los usuarios suman actualmente 13,3 millones (más del 3% de la población total). Pero otra consultora, Nazca S&S, ya hablaba de 7 millones en noviembre de 1997 (1,66% de la población), en tanto que en abril de 1999, IABIN llegaba a la cifra de 2,5 millones (0,6% de la población). Datos tan dispares impiden tener una idea exacta sobre la real magnitud del sector de usuarios. Partiendo de las estimaciones más cautelosas, a comienzos de 1999, su número podría distribuirse de la siguiente forma:


Número estimado de usuarios de
Internet en América Latina
(comienzos de 1999)

m

Según estimaciones de abril de 1999, de los 160 millones de usuarios de Internet (3,9 -% de la población mundial), el 3,6 % correspondía a Latinoamérica y el Caribe (8,4 % de la población mundial)


Requisitos para la conexión:
computadora, teléfono, ISP,
electricidad y educación

No menos erráticos son los datos sobre los computadores en cada país. IDC aventura la cifra de 16 millones de computadores instalados en América Latina, con cerca de un 70 % en Brasil, México y Argentina. Sobre la importación de computadores, existen estadísticas confiables como, por ejemplo, el informe trimestral de la consultora Dataquest. Así, en el período 1995-1998 entraron en América Latina 12,5 millones de computadores, lo que representa un 4% anual del comercio mundial en este ramo. Aun así, los índices de crecimiento no indican una tendencia concreta. Los trimestres de poco o gran crecimiento suelen engañar sobre el volumen anual, pese a que las «cifras récord» suelen presentarse como prueba de un supuesto «boom» en la importación de computadores en América Latina o el Sudeste Asiático.


Importaciones de computadoras
en América Latina y el mundo

m

La importación de computadoras señala una curva ascendente aunque discontinua. Con un crecimiento del 30%, América Latina se sitúa en 1996 muy por encima del promedio mundial (18,7%). Pero ya en 1997, su crecimiento anual (6,4%) es menos de la mitad del promedio mundial (13,7%). En 1998, con un 12%, también va a la zaga del crecimiento global (15%). La razón de este retroceso es la crisis financiera asiática y sus repercusiones en América Latina. Los problemas de financiación se agudizan con la crisis del real en Brasil, país éste que en 1996 importa 1,3 millones computadores (aprox. 41% del total latinoamericano). Tres países, Brasil, México y Argentina, reúnen tres cuartas partes de los computadores importados en la región. En el primer trimestre de 1999, con 284.000 computadores vendidos, México supera por primera vez a Brasil (273.000).

En lo que a cifras absolutas se refiere, América Latina continúa segunda en el hemisferio sur, detrás del Sudeste Asiático. Pero las importaciones del Sudeste Asiático casi duplican las de América Latina. Pese a la crisis económica del Sudeste Asiático, las importaciones de computadores en la región (con excepción de Japón) aumentaron un 16% en 1997. Por otro lado, en términos de población, América Latina cuenta con condiciones mucho más favorables para la difusión del computador que el resto del Sur. Mientras que en América Latina y el Caribe había 32,8 computadores por cada 1.000 habitantes (1997, Banco Mundial), en Asia Oriental y la región del Pacífico eran sólo 7,4, y en el Cercano y Medio Oriente y norte de frica, 15,4.


Teléfonos

Tomaremos las cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT 1998) como base para medir la difusión del computador. También aquí, la América Latina aparece mejor situada que el resto del hemisferio sur. Sin embargo, comparada con los países industriales, es una ventaja harto modesta. Según la UIT, los diez países más ricos del mundo, con sólo 20% de la población mundial, concentraban el 75% de todas las conexiones telefónicas. Esto da un promedio de 52,3 teléfonos por cada 100 habitantes, contra 5,2 teléfonos por cada 100 habitantes en el Sur.

Los 480 millones de latinoamericanos cuentan con aprox. 47 millones de teléfonos (9,79 teléfonos por cada 100 habitantes). Esto pone a América Latina a la cabeza del «Tercer Mundo» en cuanto a densidad de la red telefónica (Asia y frica, 6,02 y 1,85 teléfonos por cada 100 habitantes, respectivamente).

Con todo, la densidad de la red telefónica en América Latina y el Caribe fluctúa entre 0,84 (Haití) y 42,34 (Antigua y Barbuda) teléfonos por cada 100 habitantes.


Densidad de la red telefónica
en América Latina y el Caribe (1996)

m

También aquí observamos diferencias apreciables entre los países. Por otra parte, estos valores promedio poco dicen sobre los déficit estructurales existentes. Los principales obstáculos a la difusión del teléfono en América Latina son la falta de líneas telefónicas en gran parte de las zonas rurales, así como su dependencia relativamente unilateral de los principales enlaces telefónicos de EEUU. Suele ocurrir que las llamadas telefónicas de un país latinoamericano a otro deban hacerse vía EEUU. La comunicación regional e interregional Sur-Sur está poco desarrollada.


El Internet Service Provider

Para entrar en las redes mundiales de datos, además de una conexión telefónica, un computador y un módem, es necesario el acceso a Internet que provee el Internet Service Provider o ISP. Estos ISP se dividen en públicos (en su mayoría universidades, escuelas, etc.) y privados. Los proveedores públicos brindan un acceso casi siempre gratuito o de bajo costo, no así los proveedores comerciales. De acuerdo a un estudio de IABIN, de abril de 1999, el costo medio de un ISP en América Latina era de US$ 36 por mes, contra US$ 20 en EEUU, en ambos casos sin limitación de tiempo. El estudio abarcó a 215 de los aprox. 400 ISP latinoamericanos. La variación de tarifas no sólo es muy grande entre países, también lo es en un mismo país: en Brasil, los precios fluctúan entre 18 y 58 dólares, mientras que en Argentina hay proveedores que piden más de US$ 100 por mes. Por otra parte, en Perú, Brasil y México hay ISP que con US$ 20 mensuales se sitúan al nivel de la tarifa media de EEUU.

Pero la tarifa mensual del proveedor de Internet sólo representa una pequeña parte de los costos de conexión. No así las tarifas telefónicas, que muchas veces surgen como el mayor freno a la difusión de Internet en América Latina, debido a que superan en mucho a las del ISP. En esto, América Latina se parece a Alemania, donde las tarifas telefónicas insumen alrededor del 80 % de los costos de acceso a Internet. Un estudio de la OCDE (1997) enseña que en casi todos los países de la OCDE, la tarifa telefónica figura a la cabeza de los gastos de Internet. Los 15 dólares mensuales que se cobran en EEUU, Canadá o Australia, se duplican y aun triplican en los países de la OCDE. Sólo en los tres países antes citados existe un equilibrio entre las tarifas telefónicas y de ISP, que juntas suman menos de 30 dólares por mes.

Distinta es la situación en los países latinoamericanos, donde las tarifas telefónicas suelen ser relativamente altas. Más aún: la privatización de empresas telefónicas ha llevado a una suba, y no a una baja, de los costos. Casi todos los países latinoamericanos carecen de tarifas especiales para Internet. Una excepción la brinda Argentina, con un modelo alternativo, consistente en una determinada característica telefónica, para que los usuarios de Internet puedan conectarse con su ISP. Discando la característica 0610, consiguen una rebaja de entre el 30 y 50 % en la tarifa telefónica. Una solución interesante, pero con un problema: las líneas para la mencionad característica están invariablemente sobrecargadas, por lo que sólo una pequeña fracción de los interesados puede disfrutar de la rebaja.


Electricidad

Muchos países latinoamericanos carecen de algo elemental, en lo que al uso de los medios electrónicos se refiere, como es un suministro eléctrico seguro y confiable. Cortes de luz parciales y totales, así como continuas oscilaciones de tensión son fenómenos por demás frecuentes, sobre todo en las horas pico. Pese a las escasas estadísticas existentes sobre suministro eléctrico en América Latina, puede decirse que, en términos generales, el suministro eléctrico llega a mucha más gente en las áreas rurales que en frica o el Sudeste Asiático. Pero también aquí hay variaciones de país en país. En Perú, sólo un 44% de las viviendas están conectadas a la red eléctrica, cifra ésta que baja a 12% en las zonas rurales, donde vive el 28% de la población. Estos déficit se compensan a veces con grupos electrógenos, que por otra parte encarecen el suministro eléctrico, que así se trueca en un bien suntuario.


Educación

Para acceder a Internet, debe saberse leer y escribir. También en esto, América Latina aventaja a las restantes regiones del «Tercer Mundo». Como indicador, tomaremos la cuota de alfabetización de adultos en un lapso de 15 años (Banco Mundial 1999). Aunque discutido, este indicador posibilita un cotejo a nivel interregional. Así, en 1995 la cuota de alfabetización era: en el frica subsahariana de 66% y 47% (hombres y mujeres, respectivamente); en frica del norte y el Cercano Oriente, de 72% (hombres) y 50% (mujeres) y en Asia Oriental y el Pacífico, de 91% y 76%. En América Latina y el Caribe, era de 88% (hombres) y 85% (mujeres).

Con este indicador, descubrimos que, a excepción de seis países (El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y República Dominicana), los restantes 26 países latinoamericanos y del Caribe superan el valor promedio correspondiente a la región de Asia Oriental y el Pacífico. La necesidad de conocer el idioma inglés, como requisito para el acceso a Internet, es mucho menor en América Latina que en otras regiones, por el gran número de contenidos en español y portugués (ver más arriba). Más que los contenidos, son las condiciones materiales de acceso a Internet el mayor problema en América Latina.


Internet como artículo suntuario

Las cifras mencionadas llevan a la siguiente conclusión, nada inesperada por cierto: Internet es todavía un lujo en América Latina. Los sectores subprivilegiados y de menores recursos, esto es, la mayoría de la población, quedan excluidos de Internet. Y los países pequeños o insulares ni siquiera están conectados. Los costos de computador, acceso a Internet y tarifas telefónicas son, en cifras absolutas, mucho más altos que en los países industriales. La diferencia es aún mayor medida a la luz de los niveles salariales en cada uno de los países. Pero éstas son apreciaciones triviales. Comparada con otras regiones del «Tercer Mundo», América Latina dispone de una infraestructura de Internet bastante desarrollada, lo mismo que de conexiones en número relativamente alto. Lo cual tampoco debe sorprender. Y en lo que atañe a los requisitos básicos para la utilización de Internet, Latinoamérica también aparece mejor situada que los países del Sudeste Asiático y frica. Sin embargo, esta generalización resulta ser falsa al comparar, por ejemplo, los países latinoamericanos en vías de industrialización con los «tigres» del sudeste asiático.

En su informe de abril de 1999, IABIN llega a la conclusión de que el proyecto de investigación «Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación en América Latina» (NTIC) ha tenido notable difusión en América Latina. Los autores se muestran impresionados por la extensión per cápita de la infraestructura de Internet en países como Uruguay, Belice, Chile, Argentina, Costa Rica, México y Brasil, comparable según ellos a la de Italia, Francia o Rusia. Pero este tipo de comparaciones hace olvidar que todos los países latinoamericanos padecen déficit estructurales en medida desconocida por los citados países europeo-occidentales. Por otra parte, estas comparaciones, muy gráficas por cierto, ocultan el hecho de que Francia e Italia marchan a la zaga de los países de Europa Occidental, en lo que respecta al uso de Internet.


Otras fuentes de información sobre el tema
APC: http://www.apc.org
AMARC: http://www.amarc.org
ARIN: http://www.arin.net/
Dataquest: http://gartner11.gartnerweb.com/dq/static/
Enred 1997: VII. Foro Permanente de Redes de América Latina y el Caribe, http://www2.ceniai.inf.cu/foro/
Funredes: http://www.funredes.org
Inter-American Biodiversity Information Network (IABIN) 1999: Internet Topology and Connectivity in the Americas. Final report, http://www.iabin.org
Iberostat 1997: Lateinamerika Jahrbuch 1997
IDB 1997: Telecommunications Regulatory Affairs in the Americas
IDC: http://www.IDC.com
IDRC: http://www.idrc.ca
ITU: World telecommunication Indicators Database, http://www.itu.ch
dies.1998: World Telecommunications Development Report
Network Wizards: http://www.nw.com
NUA Internet Surveys: http://www.NUA.ie/surveys
OECD 1997, Communications Outlook, París
Pohjola, Matti 1999: Information Technology and Economic Development, Helsinki: UNU/WIDER
Red Científica Peruana (RCP)
RedHUCyT: http://www.oas.org
Worldbank 1999: World Development Indicators, http://www.worldbank.org


Roman Herzog es investigador en el Instituto de Estudios Iberoamericanos (IIK), Hamburgo.



D+C Desarrollo y Cooperación,
editada por: Deutsche Stiftung für internationale Entwicklung (DSE)

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