D+C Desarrollo y Cooperación (No. 3, Mayo/junio 2002,
p. 12-13)

La democracia en tiempos de la globalización
Informe de Comisión del Parlamento Alemán
Michael Baumann

El Parlamento alemán creó en diciembre de 1999 una comisión para el estudio del tema «Globalización de la economía mundial: desafíos y respuestas». La comisión, a la que pertenecen 13 diputados y 13 expertos, presentó en septiembre de 2001, luego de seis meses de trabajo, un informe intermedio, en el que se sopesan las posibilidades y los riesgos de la globalización, se proponen vías para que sea conformada democráticamente
y se exige una enérgica protección de los bienes
públicos globales.
Para Ernst Ulrich von Weizsäcker, el Presidente de la Comisión, el desafío central de la globalización es evitar los perjuicios a los bienes públicos globales, tal como lo escribió en su introducción al informe de 216 páginas (D+C presenta una síntesis en p. 8 - 11). Entre esos bienes públicos dignos de ser protegidos incluyó un sistema financiero mundial estable y justo, un mínimo de justicia social, ordenamientos de Estado de derecho y un medio ambiente intacto. La precipitada privatización de numerosos bienes públicos es para von Weizsäcker una de las principales características de un proceso que hasta ahora presentó muchas fallas. Para defender los bienes públicos globales, von Weizsäcker cree absolutamente necesario el desarrollo de formas globales de democracia que complementen los Estados nacionales y en las que la sociedad civil debe desempeñar un papel relevante.
En el informe, la Comisión describe la gobernanza global (véase definición en el artículo de von Weizsäcker) más como un objetivo que como una realidad, «en vista de los bloqueos de poder actuales». Además de analizar las estructuras internacionales y supranacionales de la gobernanza, la Comisión investigó sobre todo las nuevas formas de cooperación entre protagonistas estatales y no estatales y cuestiones aún irresueltas relacionadas con éstos, tales como la legitimidad y la «soft law» (compromisos de comportamiento adoptados sin leyes parlamentarias mediante). El hilo conductor de esas reflexiones fue cómo proteger los bienes públicos amenazados por la globalización, en tiempos en que los bienes privados gozan de absoluta prioridad. Claro quedó para el grupo de trabajo que trató ese tema que la cristalización de Estados nacionales en los 200 años de historia europea debe ser complementada con la creación de estructuras democráticas a un nivel superior al de esos Estados nacionales. El grupo de trabajo se trazó como meta redactar próximamente recomendaciones para el Parlamento acerca de las reformas que considera necesarias, tanto en las organizaciones internacionales, como en cuestiones de democracia internacional y en particular respecto al papel de los parlamentos. Sólo en este grupo de trabajo no se registraron votos discrepantes de los grupos parlamentarios de oposición (social y democristianos, liberales y poscomunistas). En el pasado, posiciones interpartidarias acordadas en arduas discusiones dieron su impronta a la política del gobierno alemán. Por ello, el informe de este grupo tiene buenas posibilidades de ser llevado a la práctica.

Los mercados financieros
El Parlamento planteó a la Comisión diez áreas temáticas. En el verano de 2000, ésta creó cuatro grupos de trabajo: mercados financieros, bienes y servicios, recursos y gobernanza global. Hasta mediados de 2001, la Comisión había recogido la opinión de unos 50 expertos alemanes y extranjeros y representantes del gobierno. En 2001 fueron creados también otros dos grupos de trabajo: mercados laborales y conocimiento. En este periodo legislativo (hasta mediados de 2002) se esbozarán las áreas temáticas restantes en sendos grupos de trabajo: opinión pública global, cultura global y distribución del ingreso, el patrimonio y el poder económico.
El informe intermedio más substancioso hasta ahora es el referido a los mercados financieros, que contiene 28 recomendaciones para el Bundestag. En éstas se trató también el tema de la financiación del terrorismo global, que adquirió trágica actualidad con los atentados del 11 de septiembre, constatándose los grandes déficits del ordenamiento actual a ese respecto. El grupo de trabajo recomendó realizar profundas reformas: aumentar el control de los centros off shore, fortalecer la legitimidad de organizaciones informales, aprovechar los bloques monetarios regionales para impulsar el empleo, tomar medidas para reducir la volatilidad de los mercados financieros, llevar a la práctica las recomendaciones del Financial Stability Forum1, tales como la inclusión del sector privado para la superación de crisis, aumentar la ayuda para el desarrollo a un uno por ciento del PIB e introducir regulaciones internacionales de derecho de insolvencia. Se trata en su mayoría de posiciones que van considerablemente más allá de las posiciones actuales del gobierno alemán, conformes con las del G7 (Grupo de siete países industrializados: EE.UU., Japón, Canadá, Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia).
La oposición democristiana y liberal, revela, con sus votos divergentes, estar a menudo más cerca de las posiciones oficiales que de las de la Comisión. Ambos partidos no apoyaron aspectos analíticos (tales como que la estabilidad de los mercados financieros internacionales está amenazada) ni tampoco ciertas recomendaciones. Su argumentación fue que las recomendaciones objetadas afectaban excesivamente mecanismos de mercado. Por otro lado, algunas recomendaciones (p. ej. la relativa al lavado de dinero) ya tomaron forma de ley en las medidas que siguieron al 11 de septiembre. Más claramente que la mayoría se manifestó el PDS (poscomunista) a favor de un impuesto a las transacciones financieras internacionales.2
Un capítulo central del informe del G2 (grupo de trabajo 2: «Bienes y servicios») trata del tema de los estándares sociales (y en forma muy provisional también sobre estándares ecológicos). En esencia se trata de la cuestión de los pro y contra de fijar las disposiciones centrales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en las disposiciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Quienes se manifiestan a favor depositan sus esperanzas en la efectividad de los mecanismos de conciliación de la OMC en comparación con una OIT «desdentada». Muchas organizaciones no gubernamentales (ONG) y también algunos expertos consultados por la Comisión ven en ello el peligro de sobrecargar la OMC y temen el regreso de medidas proteccionistas a las que son tan afectos los parlamentos. La mayoría de los gobiernos y de las ONG del Sur comparten esos temores - al igual que las patronales en general - por diferentes motivos. Las ONG exigen por su parte el fortalecimiento de los mecanismos de sanción de la OIT. En vista de las necesidades de protección tanto de los consumidores como de los trabajadores, la cuestión de la vigencia mundial de estándares en la producción y el comercio continuará siendo un tema importante en el trabajo de la Comisión. También el sector informal será objeto de análisis en próximas sesiones.
En el informe intermedio se estudia también la amenaza que las «megafusiones» pueden suponer para la competencia a nivel internacional, recomendándose una más estrecha cooperación entre las instituciones anticárteles nacionales. Otro aspecto estudiado es el papel del transporte y sus costos como motor de la globalización. Ninguno de los miembros de la Comisión pone en duda la necesidad de internalizar (es decir, hacer pagar por los transportistas y en definitiva por los consumidores de los bienes transportados) todos los costos del transporte, es decir de construcción y mantenimiento de rutas, contaminación ambiental, etc. Posiciones divergentes se registran, sin embargo, en cuanto al registro y clasificación de los costos, es decir, qué costos son generados por quién y en qué volumen. En el tintero quedó la cuestión de los medios alternativos de transporte. Al tema se abocará el Consejo de Desarrollo Sostenible, convocado por el gobierno alemán el año pasado.

Abastecimiento de agua potable
En el marco de un pedido de informes en el Bundestag se discutió acerca de qué instrumentos son los adecuados para asegurar el abastecimiento de agua potable. Objeto de una controvertida discusión fue el tema de la necesidad y eficacia de la legislación marco para la privatización del abastecimiento de agua. La oposición democristiana y liberal no comparte el escepticismo de la mayoría de la Comisión en cuanto a la debilidad de muchos Estados del Sur para imponer en la práctica una legislación de ese tipo.
El G3 («Recursos») estudió, entre otros temas, la cuestión de la creación de una institución ambiental global siguiendo el ejemplo de la OMC. La recomendación es crear una fuerte organización ambiental con un presupuesto propio y una financiación de las políticas ambiental y de desarrollo con gravámenes impositivos a los bienes globales.
Entre los temas aún no discutidos se cuentan el papel de la revolución de la ingeniería genética en la agricultura y para la alimentación mundial en vista del crecimiento de la población. También en el candelero se halla la cuestión del comportamiento de los consumidores, en el marco de las necesidades de reforma en los países industriales.
Plazas financieras offshore
La definición más aceptada de plaza financiera offshore es la de aquella que tiene una ventaja competitiva porque su reglamentación y regulación no responden a los estándares internacionales. Esa definición implica que esos centros financieros se caracterizan por una falta de estabilidad y control, insuficientes dispositivos en la lucha contra el blanqueo de dinero, un régimen fiscal con lagunas legales, falta de transparencia y de cooperación internacional. A menudo, las plazas financieras son asimiladas a los «paraísos fiscales».

Balance y perspectivas
El trabajo de la Comisión fue influenciado por cálculos políticos partidarios. El mayor handicap fue, sin embargo, la falta de tiempo, debido a que los miembros de la Comisión tienen otras obligaciones profesionales. También recortes presupuestarios en el Bundestag llevaron a que sólo algunos pocos miembros de la Comisión pudieran realizar juntos un viaje fuera de Europa (a EE.UU., Canadá y México), en el que quedó claro, p. ej., que en México se depositan mucho mayores expectativas que en EE.UU. en las respuestas europeas a la globalización.
Para el futuro inmediato se plantea la profundización del tratamiento de los siguientes temas: derecho internacional de insolvencia, financiamiento del desarrollo, posiciones para la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo (en septiembre), la competencia desde el punto de vista del Sur, mejor puesta en práctica de los derechos humanos al agua y la alimentación, normas laborales, estándares sociales y cuestiones de la sociedad global del conocimiento.
Notas:
1) El Financial Stability Forum (FSF) fue creado en 1999 por los países del G7 para estudiar los riesgos que pueden representar los centros financieros offshore para los mercados financieros internacionales. En su primer informe, el FSF constató grandes déficits en la reglamentación y el control de esas plazas, clasificando alrededor de 70 centros offshore en tres categorías.
2) Ese gravamen sobre las transacciones internacionales es llamado «Tasa Tobin», por haber sido propuesto inicialmente por el economista norteamericano de la Universidad de Yale y Nobel de Economía James Tobin.
La Comisión presentará a mediados de este año un nuevo informe. El texto actual puede ser consultado (en alemán) en www.bundestag.de
El Dr. Michael Baumann es miembro de la Comisión «Globalización de la Economía Mundial», creada por el Bundestag (Parlamento federal) alemán y Vicepresidente de la ONG Germanwatch.

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